Este viernes se presentaba como una escalada de media intensidad en la batalla que decidí encarar este año y que está poniendo a prueba mis capacidades, mis valores, mis ideas… (para más detalles visitar #mividamanagement). Siendo que el viernes anterior laburé hasta las 21… terminar a las 18 con todo terminado era casi un premio… y en eso saltó mi jefe regalando entradas gratis para ver a The Strokes… subiendo de nivel a casi un sueño…
Nos enganchamos un par de compañeros e invité a Vane… Fue una sensación muy refrescante terminar tomando unos tragos en un bar por el que pasamos mil veces y nunca entramos (http://dillanddrinks.com/), pero al que después de probar las tapas y el trago de sake con pepino, volveremos!

En cuanto al show de The Strokes, el índice de chetos por metro cuadrado cotizó altísimo, casi a un nivel pasillo de UADE, pero eso ya estaba dentro de los planes. Lo que no imaginé fue el gran show que dieron y lo impresionante que resultaba el contraste de su puesta en escena, en la que estaban tan quietitos que parecían muñecos, y la fuerza de esa música que moviliza los sentidos con guitarrazos y una batería que parecía un reloj.

Linda noche.